Carreras Ironman 70.3 Cartagena

Crónica del Ironman 70.3 Cartagena 2016

December 8, 2016

Aquí les dejo la crónica, alisten café y galletas. No es una entrada corta. Narra un Ironman 70.3, no una 5k. Bienvenidos.

Tiempo total: 6:43:47
Natación:          47:10
Ciclismo:       3:11:12
Atletismo:      2:29:18

4 de Diciembre de 2016

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Seis y quince de la mañana. Todos atentos al cañonazo del Buque Gloria, insignia de la Armada Nacional. No suena. Seis y veinticinco. ¿Qué pasa que no empieza? Seis y cuarenta. La multitud intenta tímidamente aplaudir a manera de reclamo. Terrible. Esto nos va a afectar. El sol está saliendo. El calor. Yo desayuné hace rato. Voy a sentir hambre. Seis y cincuenta. La explosión del cañón enciende los gritos de júbilo y esta vez los aplausos son de emoción.  Los atletas ansiosos nos miramos. Buscando complicidad, camaradería, calma. Sonrisas van, sonrisas vienen.

¡¡Boom!! La largada Foto por Jack Orozco

¡¡Boom!! La largada
Foto por Jack Orozco

Con cuarenta minutos de retraso, mi salida será a las siete y veinte. Me preparo. Me uno al grupo con el que partiré, más de ochenta mujeres entre los 30 y los 34 años, la categoría femenina más numerosa, y poco a poco empezamos a caminar. Me despido de Jota con un beso sentido. I love you!, I love you, too!, I’m gonna miss you!, No, I’m gonna miss YOU!

Hemos entrenado juntos por cuatro meses. Nadábamos a centímetros de distancia en la piscina intentando simular la multitud en la carrera.  Pedaleábamos juntos por casi 5 horas en las que él iba casi siempre detrás de mí para asegurarse de que si algo me pasaba, él pudiera auxiliarme de inmediato. Pero hoy que es el día de la verdad, cada uno irá por su lado. Siento nostalgia. De verdad lo voy a extrañar. Lo pierdo de vista y ahí comienza mi carrera en solitario.

“Técnica”

Soy de las últimas, cerca a los hombres de la siguiente categoría. Foto por Jack Orozco

Soy de las últimas, cerca a los hombres de la siguiente categoría.
Foto por Jack Orozco

Soy la última en saltar al agua y no es por miedo, sólo quiero evitar el alboroto inicial. Me advirtieron que las cosas son salvajes al principio. Brazadas y patadas que se tropiezan con otros cuerpos. Golpes que no llevan la intención de hacer daño, pero que pueden causar calambres o la pérdida de las gafas, haciendo difícil la carrera. Yo evito eso. Me quedo atrás. Siete y veinte. Lanzo mi primera brazada. Nado como tanto entrené, con calma y asegurándome de halar con fuerza mientras mi brazo está bajo el agua. “Técnica” me digo a mí misma, la natación es técnica.

Veo la primera boya, la segunda, la tercera y pronto pierdo la cuenta. El grupo grande de mujeres está más adelante. Yo me siento rezagada y decido conscientemente hacer lo que hacía en la piscina: pensar en algo que me gustaría escribir, armar una entrada del blog o pensar en alguien. Pienso en Maribel y su suegro. En Bibi y su sobrino. En Aleja y su casa para tres o cuatro. En Azu y su maratón. En Bel y su viaje. En Pao y su Cami. En Addy y su rodilla. En Yvonne y su hija. En Ale y su corazón. En Alex y su ausencia. En MariaV y su trabajo. En Damy y la edad. Y así ellas van pasando por mi mente, una a una, como pasan las boyas a mi derecha.

Cuando mi mente vuelve al agua veo un gorro verde a mi izquierda. Los hombres del grupo de 50 a 54 años deben haberme alcanzado. Hago conciencia y han pasado dos boyas rojas así que ya debo ir por más de la mitad. Mi reloj marca mil ciento y pico de metros. Falta poco. Entre brazada y brazada veo que la mayoría de gorros blancos están hacia la parte izquierda lejos de las boyas. Yo voy cerca a las boyas. Muy cerca. Estoy pasado a muchas chicas. Siento un alivio enorme, ya no voy tan rezagada.

De pronto siento un cuerpo pesado encima. Brazos me golpean como si yo no existiera. Siento las patadas que me hunden. Procuro mantenerme a flote. Era un hombre de gorro verde. Claramente viene compitiendo con el que desde hace unos metros es mi pacer. Grito con mi mejor acento paisa… ¡ah hijueputa este! El grito sólo lo escucho yo y me sirve de desahogo. Ante sus ojos, la posibilidad de esquivarme no existe. Su recurso natural es pretender que no estoy ahí y pasar sobre mí.

Pronto me veo en medio de ellos dos. Dudo si quedarme ahí y ser parte de su competencia o bajarle al ritmo y evitar otro atropello. Me quedo ahí; no tengo porqué huir. Veo que sigo pasando chicas y ellas están más hacia la izquierda.  “Técnica”, me recuerdo. Logro mantener el ritmo de este par. Brazada tras brazada. Me resulta increíble. Llega el último giro a la derecha y yo, en secreto, me hago del equipo del de la izquierda, del que no pasó sobre mí. Voy bloqueando al otro hasta que opta por quedarse unos segundos para acercarse al Buque Gloria que ya está ahí,  indicando el final en menos de 100 metros. Los gorros verdes aceleran y yo acelero con ellos. Logro ver la escalera y una mano desesperada busca ayudarme a salir, me agarro con fuerza y mis pies finalmente pisan algo firme. Estoy satisfecha. No sé cuánto hice, pero no debió ser tan mal.

Ahí están. Me alivia saber que mi compañero de equipo secreto pasó primero por el sensor. Foto oficial del evento.

Ahí están. Me alivia saber que mi compañero de equipo secreto pasó primero por el sensor.
Foto oficial del evento.

Salgo y reconozco la cara de una de las voluntarias, una seguidora cartagenera, Any Medina. Le agradezco a todos y empiezo a caminar. Recibo dos vasos de Gatorade para juagar el sabor salado de mi boca. Algo me dice que corra para activar las piernas. Ellos empiezan a correr también.

Angie. Marilyn. “¡Moneca!”, me grita. Me saca la sonrisa del alma. A la izquierda veo a Yadid con Sol, Johana y Natalie. Alegres, sinvergüenzas, descomplicadas, escandalosas. Mi alma costeña estaba ahí. Me fui feliz por la bicicleta.

La Primera Transición

Mil ideas rondándome en la transición. Foto por Marco Polo :)

Mil ideas rondándome en la transición.
Foto por Marco Polo 🙂

En mi mente tenía claro lo que debía hacer. Primero comerme el banano y tomar mucha agua. Sacar las cantimploras de la neverita, ponerlas en la bici, ponerme el casco y las gafas. Secarme los pies y las piernas, ponerme las medias y los zapatos. Checar el aire de las llantas. Descolgar la bici y salir del parque. En mi mente estaba claro. Cuando encontré la bici, me senté y a medida que me iba secando los pies, iba comiendo. Me puse las medias, me apliqué vaselina en los labios y bloqueador solar. El cuello me ardió. Tomé agua y terminé el banano. Me puse los zapatos y ahí dentro tenía las pastillas de sal de por si acaso. El sol estaba en pleno, ese era el por si acaso así que me tomé una, guardé las otras en el bolsillo del traje de tri. Tomé agua y agarré la bici.

Checando el aire de las llantas. AKA alguna excusa pa' retrasar la salida ;) Foto por Marco Polo :)

Checando el aire de las llantas. AKA alguna excusa pa’ retrasar la salida 😉
Foto por Marco Polo 🙂

Dudé. ¿Me falta algo? Y recordé que el triatlón es el deporte de dejar ir. De las transiciones. De dejar un deporte y pasar al otro. “¡Runciaaa cuídame a Nati!”, el grito de Yadid me sacó de la duda. Me fui. No podía quedarme ahí más tiempo. Había que echarse a rodar. Justo antes de salir del parque pensé que no había revisado el aire de las llantas. Las toqué y estaban bien. Recordé que debía mirar al resto para ver dónde era que uno se montaba en la bici para evitar penalización. Era mi primer triatlón.

Elena, La Runcia

 

¡Gracias Giselle!

Crucé la línea verde del piso. Monté la bici y di un pedalazo para empezar a andar aún sin enchoclar los pedales. Los había aceitado el día anterior así que entraron suavecito. Pronto vi a Angie de nuevo. Luego mi mamá y Marquitos, me sentí feliz de verlos. Mi hermanito estaba enloquecido tomando fotos y videos y me gritó con fuerza. Ahí arranqué con ganas.

Foto por Mi Hermanito ;)

Foto por Mi Hermanito 😉

Empiezo con cadencia rápida y poca fuerza. Hago memoria del plan de carrera, había entrenado para ir a 15 millas por hora (24km/h) y terminar en 4 horas sumando las paradas en los puntos de hidratación.

Durante los cuatro meses de entrenamiento, había pedaleado usando el plato pequeño, siempre trabajando fuerza y sin saber usar el plato grande. Incluso llegué a pensar que no servía. Dos semanas antes de la carrera la había llevado al chequeo de seguridad en la tienda de bicicletas y le dije al muchacho, mira bien el plato grande porque no funciona. Cuando me entregó la bicicleta le pregunté si había quedado arreglado y con la humildad que lo caracteriza me dijo: sí funciona, sólo que tienes que meterlo con fuerza. Nos reímos de mi novatada, pero yo quedé tranquila.

El domingo, 20 de noviembre, debíamos hacer el último rodaje de 60 millas, pero llovió a cántaros en Los Ángeles y no pudimos salir. Me embarqué en el avión a sabiendas de que llegaría a Cartagena la semana de la carrera y mi última vez pedaleando habría sido el viernes, 18 de noviembre, justamente 16 días antes del Ironman. Datos de infarto para quienes son bien estrictos con el entrenamiento. Tal vez un entrenador hubiera pegado el grito en el cielo.

Yo estaba relativamente tranquila. Mi relación con la etapa de recuperación de los entrenamientos ha cambiado. Realmente hay que darle tiempo a las piernas de reconstruirse celularmente y eso sólo toma tiempo. Así que opté por no estresarme por algo que definitivamente no tenía solución. Algo bueno saldría de todo ese tiempo sin pedalear: llegaría a la carrera con las piernas frescas y recuperadas.

Aún iba en plato chico. Foto oficial del evento.

Aún iba en plato chico.
Foto oficial del evento.

Cuando giré a la derecha bordeando la muralla, para agarrar la Carrera 1ra, la Vía al Mar, sentí justamente eso, unas piernas fuertes y descansadas. El reloj marcaba un ritmo de 16 millas por hora. Todos me pasaban y yo me repetía una y otra vez, sigue tu plan, sigue tu plan, estás compitiendo contra ti misma, como tanto me dijo Addy Zepeda. Sin embargo, algo me dijo que probara el plato grande. Metí los cambios y con el mismo esfuerzo el reloj empezó a marcarme 19 millas por hora.

“Guíate por el esfuerzo percibido” es la enseñanza clave de Matt Fitzgerald, autor de mi plan de entrenamiento. Eso hice. Me mantuve en ese ritmo y me dediqué a admirar el paisaje. El contraste de las construcciones inmaculadamente blancas en la zona de Barceloneta de Indias con las casas de ladrillos grises y opacos de unos kilómetros adelante. Observé la carretera, el verde de la vegetación. Concluí que el Ironman 70.3 Cartagena es el único en el mundo en el que la ruta está adornada por las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia. Verlas revolotear frente a la bici era inspirador. “Mariposas amarillas que vuelan liberadas”

Sin darme cuenta llegué a la marca del kilómetro 30 y mi reloj decía que llevaba tan sólo una hora pedaleando. Me asusté y mi mente empezó a revolotear como las mariposas. Si sigo así me puedo fundir. Me voy a quedar sin piernas para el trote. ¿Qué hago? Es imposible que siga a este ritmo. Si sigo haré tres horas en la bici y eso está más allá de mis capacidades. Yo no entrené para eso. ¿Qué hago? ¿Le bajo al ritmo?

Pero la otra voz de mi mente me dijo, dale dale. Estás haciendo el mismo esfuerzo de los domingos en los entrenos. Ni siquiera sientes cansacio en las piernas. Vas bien.

Seguí a ese ritmo. 18 (28.8km/h), 19 y hasta 20 millas por hora (32km/h). Suave para muchos, muy rápido para mí. Ahí recordé a Carlos Restrepo de PersonalRecord.co y todo lo que se esforzó por encontrarme una buena bicicleta. Recordé cómo me decía que mi bici era muy buena. Sentí que yo debía estar a la altura, que no era sólo el burro sino el que lo arreaba. Yo tenía que darle la talla, pero La Runcia no me iba a fallar. Mantuve el mismo esfuerzo y llegaron las lomas. Empecé a pasar gente. Pasé dos chicas de un tacazo y luego a varios hombres. ¿Por qué pasar a alguien motiva tanto?

Recordé la vez que subí las lomas de Griffith Park en la bici, con zapatillas de correr porque aún no tenía los de enchoclar. Los chicos de GoBici me dijeron que tenía potencial y recordé a Jota decir que yo subo lomas como si nada. Me creí el cuento. Llegué al kilómetro 45 del retorno y estaba a 1 hora 35 minutos. Imposible. Debe haber un error, voy camino a las 3 horas. No puede ser.

Tuve miedo de nuevo. ¿Qué tal que las piernas no me den?, me preguntaba. Pero es que mi mente estaba 100% de mi lado. Empecé a decirme a manera de mantra: “I’m a marathoner, I’m a marathoner, I’m a marathoner! Yo he corrido 42 kilómetros y sé lo que es correr con las piernas cansadas. Yo hice 21 kilómetros en las lomas de San Francisco con las piernas cansadas y lo logré. Yo puedo con esos 21k así tenga las piernas vueltas nada.” “I’m a marathoner y siento las piernas mucho mejor que las veces que he corrido 42k”

“¡Nataaaa!”, la voz de Jota. “I love youuuuuuu!” le grité y supe que estaba bien. Poca gente venía con él en la ruta. Era de los últimos. Qué duro estar en su lugar.

Mantuve el ritmo. Las mariposas desaparecieron, las eché de menos. No caí en cuenta que ellas anuncian la llegada de algo maravilloso. La fertilidad, el amor, LA LLUVIA. El sol se escondió y las gotas empezaron a caer para refrescar el cuerpo. ¿Qué más se podía pedir?

Seguí y el kilómetro 60 marcó 2 horas 7 minutos. Sólo debía mantenerlo. No necesitaba acelerar, sólo mantenerlo. Sin embargo, no veía nada, las gafas estaban totalmente empañadas y no tenía como limpiarlas. Sabía que faltaba poco para la carpa de hidratación y pensé en la camiseta de uno de los voluntarios, no tenía otra forma de limpiar las gafas. Llegué y me fui directo a uno de los chicos, le dije, préstame tu camiseta que no veo nada. “Sí sí, dale y te voy echando agua” Me vació una botella encima, le agradecí mil veces y seguí. Agarré una botella de agua llena y me la puse dentro del traje de tri.

Volqué mi atención hacia los niños. “Hey, el tedmo, el tedmo”, “regálame el tedmo que tengo se’”, “gringa, tírame el tedmo”. Me reí de su inocencia y comencé a hablarles. “Está lleno”, “yo también tengo sed”. De pronto un estruendo seguido de un “ñerdaaa” que salió de boca de unos niños me hizo voltear y ver por el rabillo del ojo izquierdo que un chico de rojo, muy parecido a alguien de Go Long 4 All, había caído y rodado como botella por la carretera.

No pude evitar bajar el ritmo y sentir escalofríos. Seguí pedaleando, pero la culpa de no haberme detenido a ver si estaba bien me embargó. Ya nada hacía con devolverme y me calmé pensando que sólo alguien con experiencia en la bici era capaz de caer de esa manera, que sin duda era la más sana para no sufrir lesiones graves. Lo dejé atrás, ésta era mi carrera, pero aún hoy me pesa no haberme frenado.

Seguí y al faltar sólo 10 millas recordé la ruta que Jota y yo hacíamos los domingos. El trayecto final que nos llevaba a la casa era de 10 millas y en el que yo siempre le metía candela para agarrar los semáforos en verde. En mi mente yo estaba llegando a mi casa. En la realidad, estaba pasando el terreno más duro que era el de los puentes de La Boquilla, las zonas de construcción y finalmente a lo lejos se veía el Tunel de Crespo. El trayecto final. Aceleré. La Bahía a la derecha y las murallas a la izquierda. Ya estaba llegando a casa; al running.

21 Korredores - No saben cuánto les agradezco que sean mi club adoptivo. Me tratan como en casa :) Foto por Marco Polo - Eres un duro de las fotos Marco!

21 Korredores – No saben cuánto les agradezco que sean mi club adoptivo. Me tratan como en casa 🙂
Foto por Marco Polo – Eres un duro de las fotos Marco!

La Segunda Transición

La curva obligaba a bajar la velocidad, Leonardo de Firerunner me gritó y me llenó de fuerza. Recordé los últimos metros de la Maratón de Las Flores 2015 cuando yo iba caminando y me dijo, ya no te queda nada, dale, corre. Seguí, los chicos de 21korredores me llenaron de emoción, siempre me animan como si yo fuera una más del equipo. Vi a las Achieve; a mi hermanito y mis papás. A Marilyn de nuevo a la derecha. De nuevo la línea verde para el desmonte de la bici y a correr para buscar mis tennis.

Estaba feliz, 3 horas y piquito me marcaba el reloj. Las piernas estaban bien, cero dolores y un cansancio “normal”, como el de los entrenos. Llegué a mi puesto, colgué la bici y me senté a cambiarme de zapatos al tiempo que tomaba agua de la botella que tenía dentro de la neverita. Saqué otra pastilla de sal y me la tomé. No sabía que hora era, pero no veía mi sombra en el piso, el sol estaba justo encima. Agarré mi cinturón de hidratación, le puse la botella con mi poción mágica que estaba aún absolutamente congelada. Me quité el casco, agarré mis dos pañoletas, me eché bloqueador solar, vaselina en los labios y a correr.

En Casa

Empecé a correr con sensación de llenura, lo último que comí y tomé en la bici no había bajado del todo. Ignoré esas sensaciones y me enfoqué en las piernas. Busqué un ritmo cómodo que yo creía lento. Vi a Angie, a mis papás y a mi hermanito, luego Yadi, Joha y Natalie. Sol se botó a la vía para chocarme ambas manos en un gesto que me tocó mucho. Marco lo registró en esta foto.

Soly bella! Doble high five en representación de todas! Las adoro! Foto por Marco Polo! Estás en todas pelao ;)

Soly bella! Doble high five en representación de todas! Las adoro!
Foto por Marco Polo! Estás en todas pelao 😉

Seguí corriendo y mil voces me daban ánimos. Era maravilloso. Jamás me sentiré sola corriendo en Colombia. Cuando se acabó la parte donde estaba la mayoría de espectadores es que empezaba la carrera de verdad. El sol en pleno, el calor del cemento que no se sentía en la bici y el corazón reajustando sus latidos. Esta transición es la más dura, el corazón no late igual en la bici que cuando late al correr. .

En la marca de la primera milla vi que había arrancado muy rápido así que empecé a bajarle. En la segunda carpa de hidratación agarré mis primeros hielos y los envolví en la pañoleta del cuello. No podía esperar hasta sentir calor para refrigerarme. Mi táctica era enviarle al cerebro la señal de que no lo dejaría recalentar tratando siempre de tener hielo en la nuca y en la frente, para que no empezara a sabotearme mi parte favorita. Funcionó.

Una foto publicada por Nati (@navegue) el


En esta foto se puede ver cómo tengo el hielo enrollado en la bandana de la frente. Tenia otro igual en la bandana de la nuca.

En la cuarta carpa de hidratación me vaciaron agua helada encima y mis zapatos quedaron empapados. París. París y sus ampollas. París y el charco aquel en el que metí el pie izquierdo y que semanas después terminó con la lesión de Peroneous El Corto. París y mi bloqueo mental frente al obstáculo de tener que correr con el pie mojado y una dolorosa ampolla. París.

Mi mente estaba de mi lado. París ha quedado atrás. Esto era Cartagena y yo ya no era la misma que en abril había saboteado la pudo ser una gran maratón. Yo ya era mejor atleta y con una mente más fuerte.  Seguí corriendo y enfoqué mi atención en mis pies, en sentir las burbujas de agua, en pisar firme y con un ritmo parejo. Pronto sentí que con ampollas y lo que fuera seguiría corriendo. Me liberé. París me enseñó entre mil cosas más, que una ampollita no te arruina una carrera, es tu mente quien lo hace. Corrí.

Escuché voces de quienes me daban ánimo, Karen de Achieve, Lucho de Guatemala. Michelle y Orlando del chat de Whatsapp. Cada voz de aliento era un empujoncito. Pronto llegó la cuesta para subir a la muralla y la caminé despiadadamente, tal vez deba decir, piadosamente. Arriba agarré las esponjas que estaba llenitas de agua helada y empecé a dosificar el agua que me echaba, de a poquitos. Vi a Eduardo Bernal de 21korredores y sus palabras me animaron a seguir. Ya estaba próxima a salir de la muralla, a volver a la zona de la Torre del Reloj con todos sus espectadores incluída mi familia. Seguí a un ritmo lento, controlado y muy parejo. Había bajado la velocidad, pero mentalmente sabía que estaba bien y que terminaría en buena forma.

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Ya camino a la segunda vuelta a la Ciudad Amurallada. Foto por Marco Polo

Cuando llegué de nuevo a la zona de transición vi que los 10k los hice en 1 hora 7 minutos. Estaba a buen ritmo para mi objetivo de correrla en 2:20. Los ánimos de todos en esa área eran valiosísimos, pero al salir de ahí y seguir hacia la muralla, con ese kilómetro tan sólo y tan expuesta al sol fue tortuoso. El desánimo era desafiante porque ya sabía lo que venía: otra vuelta a la Ciudad Amurallada, otra loma para subir a la muralla y otro viaje ida y vuelta sobre ese caliente piso rojo que parecía reflejar los rayos del sol directo a quemar el alma.

Seguí. Me dije, sólo faltan 10k, estás bien de piernas así que dale. Continué agarrando hielo en las estaciones, pero éste comenzó a escasear. Me tocaba preguntar mucho en las carpas para que me mojaran las esponjas y para ponerle hielo a las pañoletas. En algunas estaciones ya ni había hielo y el agua ya no estaba fría. Eso me fue quitando mucho tiempo en el ritmo de los kilómetros finales y aunque me esforzara, no bajaba de 7:30/km pues ahora tenía que parar en cada kilómetro, al principio paraba cada dos.

Un vídeo publicado por Nati (@navegue) el

No me desanimé, continué bailando al son del grupo de millo y me propuse no pasar de 2:30 en el total de los 21k. Empecé a acelerar más entre carpa y carpa. Vi a Jotita en la segunda vuelta y le di un beso poderoso que tal vez me sirvió más a mí que a él.

El final se iba poniendo duro. La segunda pasada por la parte de arriba de las murallas fue mortal. El único aliento era ver a Eduardo Bernal que estaba tan cansado como yo bajo ese inclemente sol. Bajé y agarré el último pedazo de hielo, “con este llego a la meta “, faltaban mas o menos 3 kilómetros. 2 millas.

Inhala - Exhala! Sí se puede! Foto por Jack Orozco (quién me pilló en los mejores momentos)

Inhala – Exhala! Sí se puede!
Foto por Jack Orozco (quién me pilló en los mejores momentos)

Ese era el muro de la media. Todo el cansancio que sentía era normal y yo sólo debía superarlo. Vi a alguien cortar camino y entre la rabia y la decepción me llené de motivación. Seguí, aceleré. Pasé por la penúltima carpa de agua y les pedí que me vaciaran agua helada encima (ellos parecían una fuente inagotable de hielo). Con ese fresco aceleré y me fui buscando la meta. Luego de mil horas nadando, pedaleando y corriendo, estaba a menos de 20 minutos de terminar. Tomé la curva y ahí estaban aún mis espectadores.

Las chicas de Achieve, Angie, mi familia, Marilyn, 21korredores y con sus gritos fui acelerando como pude. El último trayecto con los gritos de Charly Vargas se hizo más fácil. Pise el tapete rojo y recordé que quería hacer la media luna al cruzar la meta.  Vi una multitud de gente cruzando conmigo, entonces recordé la serie Los Últimos, La Multitud y Los Primeros que escribimos hace un tiempo con Camilo y Jota El Paisa para este Blog y me reí.

Foto oficial al cruzar la meta

Foto oficial al cruzar la meta

Escasamente encontré espacio para saltar. Sabía que mi foto de la meta sería la de una carita sonriente en me medio de la multitud. Así fue.

Foto por Marco Porlo

Esta es mi foto oficial! -Foto por Marco Porlo

Sin embargo, intenté saltar, dos veces, por si el de la cámara no me alcanzaba a captar. Crucé la meta. Extasiada. Incrédula. Yo iba por siete horas y media y mis cuentas alegres decían que había logrado hacer menos de 7 horas. Menos de 7 horas. Impensable.

Todo el camino que me trajo hasta aquí me pasó por la mente. Mis sesiones intensas de fortalecimiento, 5 medias maratones, mi maratón fallida en París, los planks. Todo valió la pena. Cada día de entrenamiento valió la pena. Después de un año duro, por fin recogía los frutos de tanto esfuerzo. Por fin corría la mejor carrera de mi vida.


Ese fue mi Ironman 70.3 Cartagena.

Gracias. Una y mil veces, gracias a todos. A cada uno. A los que estuvieron presentes, a quienes también participaron. A quienes animaron desde México, Guatemala, España, Panamá, Venezuela, Chile, Argentina, Estados Unidos. Gracias a quienes me tomaron tantas fotos y videos. Gracias a mi familia por viajar a Cartagena y aguantar sol todo ese día. Gracias a todos y cada uno de quienes están pendientes de mis aventuras. Muchos dirán que no tienen nada de extraordinario, que soy una atleta promedio. Puede que estén en lo cierto, lo que sí es innegablemente cieto, es que ser una más del montón es lo que me hace más real y lo que me da voz para demostrarles que si yo puedo, ustedes también pueden. ¡GRACIAS! NO ME CANSARÉ SE DECIRLES, GRACIAS.

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58 Comments

Reply Paola Martinez December 10, 2016 at 4:41 pm

Naty que belleza de crónica, emotiva, sentida y real, gracias a ti por permitirnos acompañarte en esta aventura y por todo lo que nos has enseñado…. felicitaciones triatleta, 💪🏾💪🏾💪🏾 gracias por motivarnos tanto 😚😚

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:07 pm

    Gracias Pao!!! gracias por leerme y pararle bolas a mis flipadas!!!! Vamos por ese Ironman 70.3 Cartagena 2107!!!!

Reply Samy December 10, 2016 at 4:54 pm

Felicitaciones Naty, nos inspiras a seguir ejercitandonos, gracias por compartirnos tus experiencias, es genial seguirte y aprender contigo un abrazo grande Campeona🎉👏😋🎉

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:00 pm

    Gracias Samy!
    Aún recuerdo ese par de kms que compartimos en Medellín, yo sin saber que erass tú.
    Aquí seguiré con mis kms y mis locuras. Gracias por todo!

Reply Karen r. December 10, 2016 at 5:21 pm

Simplemente me encanto!

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:02 pm

    Ya lista pa la San Silvestre?
    Gracias por leer y comentar Karen! Me alegra que te haya gustado :*

Reply Bibi Velez December 10, 2016 at 5:24 pm

Acabo de leer la crónica y aún tengo lagrimitas.
Si me preguntan en cuánto tiempo la hiciste, ya no recuerdo, si me preguntan si es un buen tiempo, yo no lo sé, y no me interesa. Sólo se que me sentí feliz de que lograrás esto y que te sientas satisfecha. Sólo se que verte cruzar la meta, además de una gran alegría, me dió una gran lección: ¡Yo puedo!
Gracias Nati por inspirarnos y de paso, hacernos reír.

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:09 pm

    Me gusta que te haga reir. Durante muchos años era muy dificil para mi lograr eso en otros por temor al qué dirán y que lo reconozcas me hace ver que el cambio ha valido.
    Gracias por leer y por apoyarme tanto! Abrazotes!!!!

Reply Andrés Salazar December 10, 2016 at 6:15 pm

Simplemente gracias por compartir, cada vez que te leo me dan ganas de salir a correr, y que quede claro que es mi deporte menos favorito :P…. Gran fuente de inspiración.

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:11 pm

    jajajaja Gracias Andrés, correr no es un deporte fácil, eso sí, espero que no te llegue a gustar pq ya después de ahi sí no hay vuelta de hoja! jajaja
    Abrazos, gracias por leer y comentar!!!

Reply boris tejeda December 10, 2016 at 6:26 pm

Muy buena descripción y seguro seguiras nutriendite de todo. Abrazos y la próxima a seguirla disfrutando.

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:09 pm

    Boro bello! gracias por tanto apoyo, por tu disposición a ayudar, por ser ejemplo con tu propia existencia! Mil gracias!

Reply Diana Vergara December 10, 2016 at 6:39 pm

Increíble Naty! Gracias por compartir esto con nosotros ! Recuerdo la primera vez que leí una de tus entradas y del empujoncito que me echaste para inscribirme en este 70.3… gracias! Gracias por inspirarnos y por ayudarnos a atrevérnos a soñar en grande ! Seguiré atenta a tus nuevas aventuras y nos vemos en Ironman70.3Cartagena 2017

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:11 pm

    Tantas cosas han pasado desde esa primera conversación!!! Gracias a ti por dejarme entrar en tu corazón. Mil gracias. Nos veremos de nuevo, quien quita que vaya almenos a hacerte barra a Santa Cruz!!!! Qué emoción!!!!

Reply Karen Surmay December 10, 2016 at 6:48 pm

Cada guión que leía era más y más interesante!! Eres una mujer de Admirar guerrera, todo lo que te Propones lo logras!! Verte con esa energia y esa Sonrisa en cada etapa del Iron Man era increible!! No fue nada facil! Yo que estuve de a ratos en el Sol y de pie para apoyarlos!! Termine Cansada!! Ahora ustedes que estuvieron compitiendo alrededor de 7 Horas!! Es realmente una travesia!! Mis respetos y admiración Naty!! Mi Triathleta Favorita!! 💪👍👏👌🤗😘

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:04 pm

    Karen, es que ser animador de carreras no es tarea fácil! Tú te hiciste ahí una maratón maravillosa! Mil y mil gracias por haberte pegado ese paseo sólo para apoyar a los atletas, eso realmente lo valoramos mucho. Besotes!

Reply Addy December 10, 2016 at 7:56 pm

Eres una campeona! Y cruzar la meta solo confirmó lo que ya sabíamos: habías trabajado mucho para lograrlo, estabas fuerte físicamente, pero sobre todo, mentalmente.
Gracias por hacernos parte de esta aventura, por abrirnos la puerta a miles de posibilidades y por recordarnos la importancia de creer en nosotros. Te mando un abrazo MUY apretado. Estoy muy orgullosa de ti, y muy agradecida por coincidir contigo en este universo.
A por lo que sigue!

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:02 pm

    Gracias Addy! Abrazotes!!!!

Reply Jota El Paisa December 10, 2016 at 8:28 pm

QUE BUENA CRÓNICAAAAA!!! Tu siempre escribes muy bien, pero el detalle de esta es increíble. Te felicito. Primero por lograr tu sueño. Segundo por ponernos a correr este tri contigo. Y lo de Jota mundial!!! Si ves la ventaja de los últimos??? Salimos muy nítidos y claros en las fotos….arrastrándonos pero muy claros jejeje. Un abrazo.

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:14 pm

    Sabes, para esta crónica sólo quise centrarme en la carrera. En lo importante, en lo vivido. Creo que valió la pena, fue muy bien recibida, pero lo mejor de todo es que hoy, varias semanas después, yo misma me siento a leerla y revivo la carrera.
    Me encanta tu nuevo nombre pa comentar… Jota El Paisa jajajajaj

Reply Elizabeth December 10, 2016 at 8:48 pm

Felicitaciones Nati y Jota! Gracias por compartir sus esfuerso aventurero y passion atletico. Y aparte tener Fortaleza para guiar el grupo de pacers Y como si no fuera Suficiente…..Natis’ post running clase de yoga! Genuine lider y motivadora 👏🏼💪🏻👊🏻🙌🏻

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:12 pm

    Gracias Elizabeth! Mil gracias. Los Pacers son mi fuente de inspiracíon y lo que hago es mi formma de payback todo lo que me han dado en estos años.
    Gracias!!!

Reply Lupita December 10, 2016 at 9:57 pm

Nati, tu crónica y tus vivencias las cuentas de tal manera que la vivimos contigo, y nos motivas y emocionas a dar más de nosotras eres un gran ejemplo a seguir, que con constancia dedicación, pasión , todo se puede lograr,enhorabuena Campeóna, eres grande!!! Mis respetos para ti.

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:21 pm

    Gracias Lupita, gracias por todo el apoyo que me das y porque no sabes cuánto me motiva saber que puedo ser ejemplo para mujeres tan luchadoras como tú. Gracias enormes.

Reply Yvonne December 10, 2016 at 10:12 pm

Eres una atleta dedicada, muy juiciosa en tus entrenamientos.
Para mi eres una rock star.
Un abrazote con mucho cariño.
Gracias por pensar en nosotras.

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:22 pm

    Gracias Yvonne! Mil gracias!!!

Reply Santiago December 11, 2016 at 3:42 am

Qué placer más grande leerte Naty. Logras que uno se emocione y se deje atrapar por tu relato. Las anécdotas están buenísimas, “Gringa el tedmo” jajaja, que hijueputa risa!! Te fue muy bien en cada disciplina, en cicla volaste, pura mente y piernas, y esa Runcia que se portó a la altura.

Salúdame a Jota, la gran revelación de este Ironman.

Y vendrán más Ironman, supongo!!

Abrazos.

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:12 pm

    jajajajaja El tedmoooo!!!! Gracias Santi. Vendrán más Ironman, pero primero un par de maratones que tengo ahí un asuntito pendiente!!!! Seguimos en la lucha. Gracias por leer!

Reply Indira December 11, 2016 at 4:10 am

Que hermoso despertar y leerte Naty me salieron lagrimas, sentí tu esfuerzo y tu fuerza, tienes una fuerza mental que te hace más fuerte fisicamente de una manera impresionante, hermosossisima esta cronica creo que de las mejores, quedó plasmado quien eres y como superas cada obstaculo. Graciass por enseñarnos mucho de ésto, gracias por enseñarme a creer que todo lo puedo, solo es creerlo. Te quiero muchoooo mi Naty bella ” Sensei”.

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:14 pm

    Indi linda! Hay que aprender en pellejo ajeno y pa eso sirve vivir y escribir lo vivido. Saca de aquí lo que más te ayude a ser cada vez mejor como atleta.
    Besos!!!

Reply Andrés Callejas December 11, 2016 at 6:41 am

Genial, espero verte en la ruta

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:24 pm

    Gracias Andrés. Mira que recibí tu mensaje en FB y siempre he estado con el pendiente de responderte! Ya sabes que me fue bien, pero quiero que sepas que fue muy especial recibir un mensaje directo para preguntarme como había estado todo
    Mil gracias!

Reply Felipe December 11, 2016 at 9:35 am

Muy fuerte Naty, te ví muy bien, felicitaciones. La próxima espero verte en carrera, esta vez me alejó una lesión. Felicitaciones para jota también.

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:15 pm

    Ay no Pipe, qué dolor que no pudieras estar, no es justo. Espero que sigas mejor ahora.
    Nos volveremos a ver, yo sé que sí.

Reply Alexander Ruiz December 11, 2016 at 12:07 pm

Hola Naty, excelente crónica y que bien que hallas mejorado tu tiempo. Felicitaciones
Un abrazo en una próxima nos reencontraremos.

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:18 pm

    Nos volveremos a ver Alex! y ahí nos seguimos en FB, para seguir viendo tus aventuras! Abrazos

Reply Carolina Pinzón December 11, 2016 at 6:13 pm

Naty la experiencia que viviste es única. Si nosotros como espectadores la vivimos con gran emoción ustedes como Competidores aún más. Felicidades 🎊🍾 eres una guerrera.

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:26 pm

    Gracias Caro! Mil gracias. Creo que para todos fue muy valioso que se pegaran el viaje y se aguantaran ese solazo para apoyarnos en la carrera. Algo inolvidable. Gracias!

Reply Enrique December 12, 2016 at 2:46 pm

Naty que gran experiencia. Fue toda una gran aventura . Demostraste lo grande que eres y que nada es imposible. Felicitaciones amiga triathlonista Dios te bendice siempre

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:47 pm

    Gracias Enrique! Muchas gracias por tus palabras, por leer y comentar. Por todo el apoyo que siempre me das en redes y por tus buenos deseos. Mil gracias!!!!

Reply Carito December 12, 2016 at 7:42 pm

Campeona!!! Mil felicidades. Sólo importa que lograste tus sueños. Gracias por enseñarme que lo que importa es cruzar la meta feliz y escuchando mi cuerpo. 🎉🎉🎉

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:28 pm

    Esa es la clave Carito! Abrazos enormes. Te quiero!

Reply Carlos Restrepo December 12, 2016 at 8:09 pm

Nati!! Bacanisimo, tu seguramente lo sabes pero esto es una muestra clara que la cabeza puede mil veces más que el cuerpo. La bici es buena pero realmente la tesa fuiste tu. Un abrazo

Reply Carlos Briceno December 13, 2016 at 3:40 am

Felicidades… Ya quiero hacer mi Ironman…

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:25 pm

    Bueeeeenoooo! a entrenar se dijo! qué chévere que te entusiasmaras con la entrada! Un saludote!

Reply Jaime Tibaquirá December 13, 2016 at 3:21 pm

Eres una dura!!! Total admiración!!

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:27 pm

    Gracias Jaime. Eres muy generoso con tus palabras.

Reply Ricardo Mundarain December 14, 2016 at 5:51 am

No solo eres una atleta fuerte, tambien una gran comunicadora.
Nos hiciste revivir un gran dia en nuestras vidas y que dios nos de muchas mas de estas experiencias; muchas gracias

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:35 pm

    Ricardo, muchas gracias. Escribo por pura pasión y me alegra recibir retroalimentación de que lo hago bien. Esta entrada fue escrita con mucho cariño y creo que se nota en la forma en que quedó escrita, así que graacias por reconocerlo y por comentarlo.
    Con respecto a las experiencias, toca seguir entrenando para vivir otra igual o mejor!!!! 😀

Reply Luis Mazariegos December 14, 2016 at 6:10 am

Eyyyyyy que hermosa, gracias por acordate de mi…que emoción leeer todo…. Aun tengo tus fotos Jajajajajajaja te ss tengo ye enviar… Que lindo poder haberlos Conocido, ya sabes tienen si casa en Guatemala… Un saludo enorme como me dices tú atte. lucho (Guicho)(Luis) Jajajajajajaja me encantó

Reply Corrí el primer Ironman 70.3 de Colombia - Otro objetivo cumplido December 14, 2016 at 11:31 am

[…] a mi amiga Navegue en vivo y en directo. Conozcan su punto de vista del Ironman de Cartagena aquí. Un poquito de contextualización para los que no saben, es una amiga bloguera bastante […]

Reply Héctor December 18, 2016 at 6:00 pm

Excelente Nati.

Es sorprendente cómo has crecido y lo fuerte que es ahora tu mente. De París a Cartagena, toda una experiencia.

Muchas felicidades.

(Por cierto, es increíble que siempre tengas la foto exacta para ilustrar lo que sentiste en un momento en particular).

    Reply navegue December 27, 2016 at 4:50 pm

    A mi también me sorprende y de veras que siento tanta gratitud con quienes me toman fotos pq a la vez me permiten revivir con las imagenes todo lo que siento.

    El cambio entre Paris y Cartagena vale oro para mí. Definitivamente fue un antes y un después y debo darle el crédito que se merece.
    Gracias Héctor por seguir por ahi parándole bolas a mis locuras. Este año que viene voy por más. Un par de maratones a ver si me quito ese amarguito que me dejó París! Ja!!
    😉

Reply del Prado December 22, 2016 at 9:34 am

¡Felicidades! Me ha encantado leerte. Emocionante tu fuerza de mente y disciplina, tu inteligencia con la estrategia y tácticas. Emocionante por disfrutar siempre, por vital, por generosa… Estuve todo el día del Iron deseando que todo os fuera bien. Qué cosas este mundo de las redes sociales, te sigo hace poco tiempo pero le digo a mi chico “voy a leerme tranquilita la carrera de Nati”. Sabía que nos ibas a emocionar. Inspiradora. ¡Gracias!

    Reply navegue December 27, 2016 at 5:37 pm

    Awww! las redes son una cosa loca. A mí me impresiona que las locuras de mi vida tengan impacto en un lugar tan remoto como en el que estás tú.
    Me alegra mucho no haber defraudado tus expectativas respecto al relato de la carrera, esa era la idea.
    Mil y mil gracias por tanto apoyo! un abrazote enorme!

Reply Paula Martínez Miguez January 19, 2017 at 3:13 pm

¡Eres mi heroína! te descubrí en instagram y no dejo de leer lo que escribes, no sólo me inspira tu dedicación y lo duro que trabajas para conseguir lo que te propones sino tu actitud chevere, positiva y sobretodo humana…sólo quiero agradecerte por lo que escribes, gracias a toda esta motivación llevo corriendo seriamente hace casi un año y planeo seguir, también he pasado por un par de lesiones y muchísimas novatadas pero también hay muchas otras que desde ya pienso tener muy en cuenta como consecuencia de leer tu blog. Se que no me conoces pero ojalá algún día pudiéramos conversar te mando un abrazo! Paula Martínez

    Reply navegue January 19, 2017 at 6:04 pm

    Holaaa!!!! De veras que no te conozco, pero bienvenida!!!
    Gracias por tus palabras. Comentarios como estos son como echarle leña al fuego que me mantiene dándola toda y compartiendo o que hago y lo que pienso.
    Me alegra saber que te he ayudado para mantener un ritmo constante de entrenamiento. Atenta con las lesiones, antes de que ocurran, y verás que lograrás tener muy buenas temporadas!
    Abrazos!

      Reply Paula Martínez Miguez January 25, 2017 at 11:14 pm

      Es chistoso que lo comentes porque si, acabo de tener otra de mis “novatadas”, es la segunda vez que me pasa, puede que sea la rodilla del corredor ya que me puse a correr como loca todos los días (leí el libro de “de que hablo cuando hablo de correr”de Murakami y dije si el puede correr todos los días yo igual) y no corría 5 sino 10 km diarios y me salte todos los entrenamientos que estuve practicando el año pasado, como practicar velocidad también, y entrenar los músculos, porque no soy muy fan de hacer repeticiones y eso, ¡pero me costó caro!, en este momento no puedo correr, estoy tratando mi rodilla con hielito, nado, bicicleta y mucho amor, tratando de escuchar mi cuerpo…el lío es que tengo una carrera en 12 de Febrero, ya me había inscrito y aún quisiera ir, se que no hay fórmulas mágicas, pero ¿hay algo que me recomiendes desde tu experiencia?

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